A Lionel Messi le alcanzaron apenas unos minutos en la cancha para convertirse en una de las principales conclusiones tácticas que dejó el amistoso frente a Islandia. El capitán regresó tras recuperarse de una lesión y su ingreso coincidió con la mejor versión de una Selección que encontró más espacios, aceleró la circulación y recuperó mecanismos que forman parte de la identidad construida por Lionel Scaloni. En la antesala del debut mundialista frente a Argelia, el “10” volvió a demostrar que sigue siendo el futbolista capaz de potenciar un funcionamiento colectivo que todavía busca sus últimos ajustes.

Bajo esa premisa, el DT aprovechó la última prueba antes de la Copa del Mundo para seguir evaluando puestos, sociedades y esquemas. La selección argentina comenzó con un 4-4-2 que presentó varias novedades y terminó con un 4-3-3 mucho más cercano a la estructura que dominó las Eliminatorias y llevó al equipo a la gloria en Qatar 2022.

El equipo comenzó el juego con Gerónimo Rulli en el arco; Agustín Giay, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Facundo Medina en defensa. En la mitad de la cancha, Exequiel Palacios y Giovani Lo Celso ocuparon el eje, mientras que Giuliano Simeone y Valentín Barco se movieron por los costados. En ataque estuvieron Nico Paz y José “Flaco” López.

La propuesta tuvo una búsqueda clara. Con Palacios como primer organizador y Lo Celso algunos metros más adelantado, Argentina intentó progresar por dentro para luego encontrar amplitud a través de Simeone y Barco. De todos los nombres, el ex Boca fue el que mejor interpretó el plan de partido. Se mostró cómodo atacando espacios, participó constantemente en campo rival y terminó coronando su actuación con un golazo que abrió el marcador.

El funcionamiento, sin embargo, también reflejó las dificultades lógicas de una formación con varios futbolistas que habitualmente no comparten demasiados minutos juntos. Argentina controló la pelota y prácticamente no sufrió defensivamente, pero le costó encontrar continuidad en los últimos metros y sostener un ritmo alto de circulación.

Como suele ocurrir en este tipo de amistosos, las respuestas más importantes llegaron con los cambios. Los ingresos de Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Cristian Romero, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez elevaron inmediatamente la intensidad del equipo. Más tarde se sumaron Nicolás González y Thiago Almada, mientras que Medina pasó a desempeñarse como marcador central, una variante que respondió de manera satisfactoria y que podría representar una alternativa útil durante el Mundial, sobre todo, teniendo en cuenta la baja de Leonardo Balerdi.

La mejor versión apareció en el complemento

Pero el escenario terminó de modificarse con el ingreso de Messi. A partir de allí, Scaloni completó una transformación táctica que resultó tan evidente como efectiva. Argentina dejó atrás el 4-4-2 inicial y pasó a reacomodarse en un 4-3-3 mucho más reconocible para este ciclo.

Con Enzo como eje de la circulación, De Paul y Mac Allister ocupando los interiores y Messi partiendo desde la derecha con libertad para moverse, el equipo ganó profundidad y claridad. Lautaro pasó a tener más espacios para atacar, los mediocampistas encontraron líneas de pase más limpias y la posesión comenzó a transformarse en situaciones concretas de peligro.

La jugada que derivó en el segundo gol reflejó gran parte de esa mejora. Messi encontró un espacio entre líneas, filtró un pase para Lautaro y la acción terminó en el penal que el propio capitán convirtió para ampliar la ventaja. Más tarde, una recuperación de Mac Allister, una combinación entre De Paul y Messi y la definición de Almada sellaron el 3-0 definitivo.

Scaloni todavía tiene cuestiones por resolver y algunos lugares por definir. Para eso sirvió gran parte del amistoso frente a Islandia. Sin embargo, el cierre dejó una señal difícil de ignorar. El 4-4-2 inicial permitió observar alternativas y evaluar rendimientos, pero el tramo final volvió a confirmar cuál es la estructura que mejor interpreta este plantel.

Por eso, más allá de los nombres propios, la principal conclusión de la noche fue colectiva. Cuando los campeones del mundo ocuparon sus lugares habituales, el equipo volvió a mostrar la versión que lo convirtió en uno de los grandes candidatos.